Crónica de las conferencias del 26 de febrero de 2019 de la UEx por el Día Internacional de la Niña y la Mujer en la Ciencia

El pasado 26 de febrero, estudiantes y personal de la UEx así como alumnos de institutos de toda Extremadura en el salón de grado de la Facultad de Económicas hemos tenido el honor de escuchar hablar a dos referentes para los estudiantes de ciencias: Margarita Salas y Alba Cerbera.

La sesión comenzó con unas palabras del Rector sobre cómo los referentes son esenciales a la hora de alentar la vocación en un ámbito. Ha puesto como ejemplo el aumento de matriculados en Física tras la aparición de la sitcom The Big Bang Theory y con esto remarca que la divulgación y la representación en los medios tienen gran relevancia a la hora de conseguir que las (y los) más jóvenes se vean desarrollándose como científicos.

A continuación, intervino el Presidente de la C. A. de Extremadura, Guillermo Fernández Vara, comentando el avance social que se ha visto en el último siglo refiriéndose al caso de su madre a quien sus padres no dejaron estudiar una carrera, y de su hija, médico de profesión. Ha seguido diciendo que de los más de 180 catedráticos que hay en la UEx sólo 30 son mujeres pero que 10 años atrás, eran sólo 15. De esta manera, ha concluido reiterando sobre la importancia de los referentes.

Entra en escena nuestra estimada profesora de Química Orgánica Mª Victoria Gil Álvarez para comentar la evolución histórica de lo que se ha tratado en este tipo de actos desde que en 2015 la ONU estableciera el 11 de febrero como el Día de la Mujer y la Niña en la Ciencia.

En su repaso histórico, comienza hablándonos de la I Conferencia Solvay en la que de los 24 asistentes la única mujer era María Sklodowska (Marie Curie) para seguir diciendo que, en la V edición, de 29 asistentes ella siguió siendo la única mujer. Tampoco ha mejorado mucho viendo que en 2011 en la edición XXV, de casi 70 asistentes sólo 2 fueron mujeres. Estos números se ven también en los premios Nobel. En su historia (1901-2018) han sido otorgados a 853 hombres mientras que sólo 51 mujeres fueron galardonadas.

Continúa explicando brevemente el efecto Harriet/Matilda, que consiste en la dificultad de elaborar bibliografías y atribuir méritos a mujeres a lo largo de la historia debido a la adopción de apellidos del marido, el uso de pseudónimos o la falta de reconocimiento de méritos por sus contemporáneos.

Tras esto, habla de realidades más recientes como la percepción predominante de la figura del científico como un hombre, que se refleja en el Draw-a-scientist test, o la ventaja que tienen los hombres para ser contratados sin otro motivo, como vemos en el estudio de John V.S. Jennifer de la universidad de Yale (http://www.yalescientific.org/2013/02/john-vs-jennifer-a-battle-of-the-sexes/).

Acaba su intervención recomendándonos la película Figuras Ocultas sobre matemáticas afroamericanas que trabajaron en la NASA y mencionando que existen varias plataformas que fomentan la presencia de mujeres en la ciencia como STEM Talent Girl, Premios L’Oreal y el propio 11 de febrero.

Tras la intervención de una chelista que interpretó el Preludio de la Suite nº 1 de Bach subió Ana Mata (una de los “margaritos”) a presentar a su mentora Margarita Salas.

Margarita Salas se doctoró en la UCM en 1963 e hizo su postdoctorado en Nueva York con Severo Ochoa de 1964 a 1967. En 1968 volvió a la UCM y fue profesora de Genética Molecular hasta 1992. Tras eso ha sido profesora de Investigación en el CSIC. La cantidad de premios y reconocimientos que le han sido otorgados son abrumadores. Cabe destacar, entre ellos, que fue la primera mujer en pertenecer a la Real Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales, que ha sido nombrada Doctora honoris causa por 12 universidades distintas (y propuesta ahora por 3 más) y que tiene 8 patentes.

Salas inició su exposición con una breve reseña histórica. Al parecer en la antigüedad no era algo extraño que hubiera mujeres dedicadas a la ciencia como la alquimista María la Hebrea o Hypatia de Alejandría. Incluso en el s. XI Hildegard de Bingen fue una monja que se dedicó a la historia natural.

Las mujeres empezaron a quedar excluidas de la ciencia a medida que las academias fueron adquiriendo prestigio, como le ocurrió a Gabrielle Émilie du Châtelet, que no pudo pertenecer a la Academia de Ciencias a pesar de haber introducido en Francia la física newtoniana entre otras aportaciones. Esa realidad se extiende hasta la actualidad donde vemos que sólo un 4% de los miembros en las academias de Europa son mujeres y también al mirar cuántos premios Nobel han sido mujeres en ciencia. Mujeres como María Sklodowska, Irene Curie, Bárbara McClintock o Rita Levi, quien a sus 100 años seguía yendo al laboratorio todos los días. “Cuando sea mayor quiero ser como Rita Levi”, bromeó Margarita Salas despertando la risa de los asistentes.

Ella nació en Canero (Asturias) y en poco tiempo su familia se mudó a Gijón, donde fue educada sin ningún tipo de distinción con respecto a su hermano. Estudió Química y descubrió entonces su pasión por el laboratorio. Conoció a Severo Ochoa en una conferencia que dio en su universidad y éste la recomendó para hacer el doctorado en la UCM bajo la tutela de Alberto Sols y le mandó desde EE. UU. un libro de bioquímica. Fue realizando el doctorado cuando conoció a Eladio Viñuela, otro doctorando de Sols quien luego se convertiría en su marido.

Ambos se fueron a Nueva York a hacer sus post-doctorados con Severo Ochoa y este los asignó a grupos diferentes para que “al menos aprendieran inglés”, lo cual benefició a Margarita porque así no quedaba a la sombra de su marido a la hora de que se reconocieran sus méritos.

Decidieron volver a España a pesar de lo precaria que era la situación entonces para la investigación e iniciaron juntos el estudio sobre el fago Φ29. Aunque en los inicios no tenían muchos recursos, la aparición de subvenciones y ayudas permitió la contratación de personal y, a día de hoy, 56 investigadores han desarrollado la tesis en su laboratorio.

A pesar de que Eladio respetara y defendiera el trabajo de Margarita, fuera de su laboratorio no la tomaban en serio y por ello Eladio dejó el estudio del fago Φ29 para investigar la Peste Porcina Africana que estaba causando estragos en Extremadura, su tierra natal. Así Margarita pudo demostrar que podía dirigir perfectamente la investigación sobre fago Φ29 ella sola.

Remarca que para poder investigar es necesario tener paciencia, tesón y entusiasmo, y que el día que salen los resultados que se buscaban hace que valgan la pena todas las frustraciones que hayan ocurrido durante el proceso. Patentó junto con otros 3 investigadores en 1989 la DNApol del fago Φ29, un kit con la misma en 2001 y otro en 2003 (GenomiPhi). Los beneficios que han generado estos productos han aportado 6.6 millones de euros al CSIC y todo gracias a un estudio que inicialmente estaba en el marco de la investigación básica.

Tras la intervención de la doctora Salas, Alba Cervera Lierta, física especializada en Computación Cuántica subió al escenario repitiendo la idea de lo esencial que es la influencia de modelos a seguir a la hora de despertar una vocación. En su repaso histórico de la computación comienza hablando de la necesidad de contar desde el principio de los tiempos y el desarrollo de ábacos, matemáticas, el ábaco neperiano… Ada Lovelace, hija de Lord Biron, fue educada por su madre con la intención de que no se dedicara a lo mismo que su padre (poesía) y aprendió matemáticas. Eso le valió para desarrollar el primer algoritmo para la máquina diferencial, por lo que es considerada la primera programadora de la historia.

Con la necesidad que generó la realización del censo de EE. UU. de 1890 surgió la tarjeta perforada (junto con la máquina que la leía) y esta sería la 1ª generación de programación. La 2ª vino con el transistor, la 3ª con el circuito integrado y la 4ª con el microprocesador.

La Ley de Moore es una ley empírica que establece la tendencia de reducción de los transistores respecto del tiempo. Sin embargo, hoy día esta ley comienza a estancarse, de manera que han surgido dos líneas de desarrollo: la Computación Cuántica y la optimización energética de la computación convencional.

Volviendo al tema del día, nos revela (porque no es algo bien sabido) que un computador/a era una persona que realizaba cálculos, trabajo tedioso, que generalmente dejaban a mujeres. Al comienzo de la informática los hombres se encargaban del hardware, pero eran mujeres las que se encargaban del software (los algoritmos), como Grace Hopper o Margaret Hamilton, quien diseñó parte del software de navegación del Apolo 11.

En los años 80, en la Licenciatura de Informática había un 40% de mujeres, pero llegaron los ordenadores a las casas, la publicidad se dirigió a los hombres y le cambiaron el nombre de la carrera a Ingeniería Informática, convirtiéndola ante la sociedad en una de esas carreras difíciles que no se consideran para mujeres y disminuyendo con todo esto el porcentaje de mujeres hasta un 18%.

A pesar de que se han hecho estudios observando la destreza en matemáticas de menores de 6 años y viendo que es independiente de su género, en los institutos se ha visto que muchas más mujeres que hombres se sienten torpes en matemáticas. De esa percepción nace la idea de no ser suficientemente buenas para desarrollar ese tipo de carreras.

La jornada terminó con un turno de preguntas que formularon representantes de cada instituto. Cabe destacar dos preguntas realizadas a Margarita Salas. En la primera, referida a su familia, comentó que tuvo a su hija a los 37 años y que pudo compaginar su crianza con el laboratorio gracias a la ayuda de una niñera y del propio Eladio. Ante otra pregunta sobre su vocación dijo que la fue averiguando según avanzaba y afirma que “La vocación no nace, se hace”.

Lucía del Pozo Filíu. Estudiante de 3º de Biotecnología

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